martes, 26 de mayo de 2015

El expiatorio

El expiatorio es uno de los símbolos más representativos y bellos  de nuestra ciudad; sin importar las creencias religiosas de la persona, uno no debería dejar de visitar este grandísimo templo de estilo neogótico, que está abierto a casi todas horas debido a la devoción perpetua del santísimo sacramento  del altar y que, en más de una ocasión, puede darnos múltiples sorpresas.
            Iniciado en 1897 y terminado en 1972, esta iglesia de piedra tallada al estilo medieval y  de enormes torres de laberínticas proporciones y diseños es  un lugar de profundo encuentro cultural en nuestra ciudad. Yo lo he visitado muchas veces y siempre hallo gusto en admirar los vitrales franceses, las estatuas gigantes de los flancos, el reloj que escupe a doce apóstoles bailadores cada hora  y las largas historias alegóricas esculpidas a lo largo de las paredes de la iglesia. El expiatorio es un ejemplo notable de placer visual, cualquier persona interesada en el arte, sobretodo en la arquitectura, debería darse el tiempo para conocer y reconocer esta bellísima obra de arte mexicana que, además, cuenta con múltiples atractivos culturales.
            Los fines de semana se venden comida y artesanías, libros y productos orgánicos; hay bailes y música; el templo se vuelve escenario de un pequeño tianguis que vale la pena (principalmente por la comida) probar. En el flanco de la iglesia hay un pequeño auditoria donde se realizan conferencias de índole muy variado, de hecho, hace un par de meses fui a una de tema histórico, donde el tema central era  el origen de nuestra ciudad. Para finalizar, el pasillo cultural del templo expiatorio es un lugar de poesía joven, en realidad y para hacer un poco de propaganda a nuestros compañeros letrosos, el próximo sábado 30 de Mayo a las 18:30, habrá una lectura pública de poesía en donde participarán varios de nuestros colegas.

            En un plan a larga distancia creo que la difusión de la antología poética que estoy diseñando podría realizarse en este lugar, que de por sí, ya me encanta.

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